Ojo seco en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento avanzado

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La queratoconjuntivitis seca (QCS), conocida como ojo seco, es una de las enfermedades oculares crónicas más frecuentes en perros. Se produce cuando las glándulas lagrimales no generan suficiente película lagrimal, dejando la superficie ocular desprotegida frente a infecciones, inflamación y daño corneal progresivo.

¿Cómo identificar el ojo seco en mi perro?

Los signos más característicos son la presencia de una secreción ocular espesa, mucosa o verdosa, el ojo constantemente rojo o irritado, el parpadeo frecuente y una córnea que con el tiempo adquiere un aspecto opaco o pigmentado. Es frecuente que se confunda con una infección bacteriana, lo que retrasa el diagnóstico y agrava el daño corneal acumulado.

Razas como el Bulldog inglés, Shih Tzu, Yorkshire Terrier, Cavalier King Charles Spaniel o Cocker Spaniel tienen predisposición genética a desarrollar esta patología.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se confirma con el Test de Schirmer, una prueba sencilla e indolora que mide la producción lagrimal. En Vission Veterinarios completamos el estudio con una exploración oftalmológica completa para evaluar el estado de la córnea y la conjuntiva.

En cuanto al tratamiento, además del manejo médico convencional con inmunomoduladores tópicos, en Vission Veterinarios ofrecemos el tratamiento más avanzado disponible actualmente para la QCS: el láser plasma Vicentvet. Esta innovadora técnica utiliza corriente continua para estimular las células conjuntivales, reducir la inflamación y potenciar la secreción lagrimal de forma natural, con resultados muy superiores a los tratamientos tradicionales.

¿Dónde atendemos?

En nuestros centros de Oviedo y Gijón, con atención regular en Cantabria y León. Si tu perro tiene ojo seco, en Vission Veterinarios tienes acceso a la tecnología más puntera en oftalmología veterinaria.

¿Cómo sé si mi perro o gato tiene ojo seco?

Los signos más habituales son legañas espesas y amarillentas o verdosas, ojo enrojecido de forma crónica, parpadeo frecuente o guiños, y una superficie ocular que parece apagada o sin brillo. En perros, las razas braquicéfalas (Bulldog, Shih Tzu, Pug) y el Cocker Spaniel tienen mayor predisposición. En gatos, el herpesvirus felino es una causa frecuente. El diagnóstico se confirma con el test de Schirmer, una prueba sencilla e indolora que mide la producción lagrimal en menos de un minuto. Si observas cualquiera de estos signos, no apliques lágrimas artificiales de uso humano sin consultar antes: algunas formulaciones pueden irritar el ojo animal.